Yo que nunca he seguido las modas a rajatabla y que nunca he sido deportista en exceso (500 metros bus, poco más) he caído en la trampa: me he aficionado a la bicicleta.
Como me suele pasar cuando engancho con algo, no puedo evitar encontrar similitudes de ello con la vida, he incluso con mi persona. Ya humanicé a mi perra y vi en ella rasgos míos. No contenta con ello, pasé a un nivel superior: un ser inerte, mi bici.
Es una BMX, lo que quiere decir que ni siquiera está considerada un vehículo, si no un juguete. Esto es por que es muy pequeñita, como yo. Es de color verde chillón, mi favorito. Me la ha regalado una de las personas más especiales que he conocido, al igual que mi perra y un montón de cosas más a las que he tomado cariño infinito (estén vivas o no). Veloz, ligera, ágil. La he bautizado como Sputnik.
No tiene marchas, por lo se hace duro subir cuestas. Cuando lo consigo, me siento la reina del mundo. Los frenos son pésimos. Si por algún motivo debiera frenar en seco, sería imposible y más teniendo en cuenta que me gusta correr. Si le doy caña y algo se cruza inesperadamente en nuestro camino, la colisión es segura. Aún así, avanzamos sin miedo. ¿Veis por lo que nos parecemos?
Con ella he aprendido muchas cosas, como a respirar, y ahora cuando la vida se hace cuesta arriba se lo que he de hacer. Inhala....retiene....exhala... todo es así más fácil.
También aprendí, que lo que de lejos se ve como una cuesta enorme, se va allanando a tus pies mientras avanzas y por supuesto, que un gran esfuerzo cuesta arriba, significa una linda travesía cuesta abajo. Sin freno.
Aun hemos ido a pocos sitios juntas, pues ambas necesitamos rodaje y puesta a punto. Suelo ir con ella al instituto, y me siento llena de orgullo y de optimismo cuando compruebo que a medida que pasan las semanas, llego allí en tiempo récord y con menos esfuerzo. En ese paseo, cruzo grandes calles, y un parque precioso, lleno de flores en el buen tiempo, y de escarcha blanca en el malo.
Pero sin duda, mi momento favorito, es cuando subo la cuesta más alta del recorrido, pues a medida que voy alcanzando la cima aparece en el horizonte una gran valla publicitaria que pone IDEALISTA. Y allí arriba, no puedo sentirme más llena... de aire y de vida.
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