domingo, 22 de marzo de 2015

Mi carreta sideral

Yo que nunca he seguido las modas a rajatabla y que nunca he sido deportista en exceso (500 metros bus, poco más) he caído en la trampa: me he aficionado a la bicicleta.


Como me suele pasar cuando engancho con algo, no puedo evitar encontrar similitudes de ello con la vida, he incluso con mi persona. Ya humanicé a mi perra y vi en ella rasgos míos. No contenta con ello, pasé a un nivel superior: un ser inerte, mi bici.



Es una BMX, lo que quiere decir que ni siquiera está considerada un vehículo, si no un juguete. Esto es por que es muy pequeñita, como yo. Es de color verde chillón, mi favorito. Me la ha regalado una de las personas más especiales que he conocido, al igual que mi perra y un montón de cosas más a las que he tomado cariño infinito (estén vivas o no). Veloz, ligera, ágil. La he bautizado como Sputnik. 






No tiene marchas, por lo se hace duro subir cuestas. Cuando lo consigo, me siento la reina del mundo. Los frenos son pésimos. Si por algún motivo debiera frenar en seco, sería imposible y más teniendo en cuenta que me gusta correr. Si le doy caña y algo se cruza inesperadamente en nuestro camino, la colisión es segura. Aún así, avanzamos sin miedo. ¿Veis por lo que nos parecemos?


Con ella he aprendido muchas cosas, como a respirar, y ahora cuando la vida se hace cuesta arriba se lo que he de hacer. Inhala....retiene....exhala... todo es así más fácil.
También aprendí, que lo que de lejos se ve como una cuesta enorme, se va allanando a tus pies mientras avanzas y por supuesto, que un gran esfuerzo cuesta arriba, significa una linda travesía cuesta abajo. Sin freno. 


Aun hemos ido a pocos sitios juntas, pues ambas necesitamos rodaje y puesta a punto. Suelo ir con ella al instituto, y me siento llena de orgullo y de optimismo cuando compruebo que a medida que pasan las semanas, llego allí en tiempo récord y con menos esfuerzo. En ese paseo, cruzo grandes calles, y un parque precioso, lleno de flores en el buen tiempo, y de escarcha blanca en el malo.



 Pero sin duda, mi momento favorito, es cuando subo la cuesta más alta del recorrido, pues a medida que voy alcanzando la cima aparece en el horizonte una gran valla publicitaria que pone IDEALISTA. Y allí arriba, no puedo sentirme más llena... de aire y de vida.

martes, 28 de octubre de 2014

SRF

La piedra describió para mi asombro
con efecto una parábola perfecta
y justo la ventana en ese instante
tramó sus átomos con mala hostia
es posible que el viento de poniente
sembrara un principio de incertidumbre
no obstante sí, yo lancé la piedra
pero ¿qué es el yo? ¿qué es la piedra?
¿la ventana deja de ser ventana
al estar fragmentada en pedazos 
o en cada esquirla minúscula
sobrevive cierta idea de ventana?
no está claro en cualquier caso
dónde teje su nido la culpa
por lo tanto no creo necesario
que se entere mi madre.

jueves, 18 de septiembre de 2014

No puedo prometer, pero prometo.



"Te echo de menos" es quizás la frase que más uso en mi vida. Cuando una de mis luces (como yo llamo a aquellos a los que aprecio) se encuentra un día a medio gas, triste o ausente, ya la echo de menos. Cuando la felicidad me pilla a solas, ahí es cuando mas echo en falta a quien me hace el coro en la risa. Vivo echando de menos y dando las gracias y, aunque es sufrido, a mí me resulta bonito.

Lo que no sabía es que podía una echarse de menos a sí misma, y mucho menos estarse agradecida. Me he dado cuenta por que hace un tiempo volví a la infancia en espíritu. En ese tiempo, he pecado de inocencia, he dado aquello que tenía sin esperar nada, he aprendido cosas nuevas, me he dejado sorprender por el mundo y me ha picado la curiosidad. He cambiado de opinión en apenas segundos, me he creído todo lo que me han dicho y he mirado alrededor con ojos nuevos.

Claro que los niños también son seres sensibles y desprotegidos,inconstantes, que al no parar quietos se caen, se hacen daño, no comprenden bien la vida y no contemplan la maldad del mundo, terminan agotados y caen a plomo en la cama.

Por todo aquello, me vi obligada a volver a mi yo adulto, o mejor menos niño. Pero antes de volver, me prometí muchas cosas que, al ser niña, no se sabe si cuentan como promesas serias.
 "No puedo prometer, pero prometo bailar descalza siempre que quiera, comer sentada en el suelo, cantar en el coche, acostarme tarde a escondidas, llorar si tengo ganas, reír cada día, jugar sola si nadie me acompaña, fijarme en todo, soñar a cada momento y sobre todo aprender a rendirme."

Y de repente abandoné aquella infancia espiritual y volví a sentir que ya lo había visto todo, que rendirse era de cobardes, que no tenía derecho a tener miedo, que llorar era un signo de debilidad y volví a caer en la cuenta de que en toda persona hay un poso de maldad. Volví a sentir la presión de tener que eligir, y volví a creer que rectificar, volverse loca y cambiar de parecer eran claros signos de inmadurez. Volví a fingir que se exactamente lo que quiero, que mi meta es clara y mis objetivos inamovibles, que lo que busco es tranquilidad, estabilidad (la palabra favorita de los adultos) y que estoy de acuerdo con que se llega antes por el camino recto.

Ahora me echo de menos. A mí, a mi niña. A mi loca. Ahora es simplemente una pulsión que pelea por volver a dominarme. Y me doy las gracias, por hacerme tan vulnerable y feliz. No puedo prometer, pero prometo no tener miedo si vuelvo.

-¡Qué aburrida la paz de tenerlo todo tan claro!- me dije el día que por fin descansé y crecí de nuevo.

martes, 28 de enero de 2014

Mi calle.

"Mi calle". Curiosa forma de denominar dónde vives, o incluso vivías. No todas las calles pueden ser "tu calle", ni aunque vivas 10 años en ella.

Tu calle tiene que llevar a un parque,o a dos: tu favorito y "el otro". Tu calle ha de tener algunos comercios con tenderos que ya son casi de la familia. Ha de contener gente mayor obstaculizando el paso y gente joven siempre con prisa. Ha de tener papeleras que se llenan de envoltorios de colores a primeros de enero. Tu calle ha de saber idiomas.
 Tiene que haberte visto crecer y al poner el primer pie en ella, hacerte sentir que ya has llegado a casa.

A veces no se tiene calle. A veces no conocemos a la gente que pisa sus aceras, no recordamos el color de sus edificios y nos sentimos unos extraños. A veces los tenderos no nos saludan o nos cambian el nombre, a veces vemos ratas en las alcantarillas. A veces te persiguen y has de correr llaves en mano.

A veces tus calles son personas. Te sientes fuera de lugar y sientes miedo recorriéndolas. Quizá si me agarraran de la mano...

jueves, 18 de julio de 2013

La palabra de los poetas

Ya lo sé. Yo también soy lectora, y se de buena tinta que, aunque es algo que no pasa de moda, la gente está cansada del topicazo de cantarle a la soledad. Pero, quien no escribe, no sabe que "soledad" es la palabra de los poetas.

Recuerdo cuando no había ni un minuto de descanso para tu amor. Recuerdo aquel otoño donde mi mundo se debatía entre tu frío y tu calor. Recuerdo estar llena de ilusión pero derrochar conformismo al mismo tiempo.

"Contradicciones son símbolo de inteligencia”, dicen. Dicen...

Ahora ya no es mi querido otoño, el que odio con todas mis fuerzas. Ahora, en Julio, en Diciembre, en Septiembre...es verano, y en febrero, primavera. Pero nunca otoño. Nunca más. Porque el otoño es la estación de lo triste y de lo alegre, y entre dos aguas no se puede vivir. Yo sólo quiero lo alegre, pero en otra estación.

Sólo espero ahora no matar la primavera, que por cierto, es la estación de los poetas. Primavera y soledad parecen no casar…Contradicciones.

"Queriendo no herirte en nada
y en mi soledad solo herirme yo mismo"

miércoles, 29 de mayo de 2013

"Estás to' buena" y otras maneras de demostrar ser un monguer.

Como mujer, hoy me siento muy indignada.He recibido una petición de amistad en una red social de un completo desconocido.

De el puro cabreo, he borrado el mensaje y le he denunciado la cuenta, pero me ha venido a decir que "estoy to' buena" y que le agregué para "hablar y lo que surja". Le he recriminado su actitud y le he dicho además, que me dan asco los hombres como él, a lo que ha respondido que no entiende por qué me enfado si a las mujeres nos gustan los piropos, como a todo el mundo.

Espero no tener que escribir sobre esto nunca más, no sólo porque ya hay un montón de blogs dedicados a estos temas, si no porque quiero que le quede claro a todo aquel que me lea. NADIE TIENE DERECHO A OPINAR SOBRE NUESTRO CUERPO.

Nadie a quien yo no de permiso tiene porqué juzgar si "estoy to' buena" o no. La sociedad ha hecho creer a los hombres que ellos pueden ir por la vida haciendo y diciendo lo que les dé la gana, y para ello nos manipulan haciéndonos creer que recibir “elogios” por su parte, es algo positivo para nosotras. Lanzo una pregunta para los hombres: ¿Alguna vez habéis recibido una petición de amistad similar por parte de una mujer? ¿Alguna vez os han piropeado de manera obscena por la calle un grupo de chicas? ¿Alguna vez habéis salido corriendo por miedo a que una mujer que os seguía os hiciera algo?

Creo que esto demuestra el machismo sumergido en nuestros cerebros, pues muchas personas se que no se lo habían planteado hasta ahora. Muchas de nosotras hemos sufrido el acoso en la calle o en las redes. De lo que no somos conscientes es que el acoso, empieza en el piropo. Nosotras tenemos derecho a vestir como queramos sin tener que aguantar miradas lascivas y comentarios sobre nuestro cuerpo.

En esta parte del discurso, siempre está el típico listillx que dice "¿Para qué os ponéis escote o minifalda si no es para que os miren?"

Pues mira, PORQUE NOS DA LA GANA, porque la ropa es bonita, porque nos favorece, porque no tenemos que llevar jerséis de cuello vuelto en agosto porque una panda de cerdos machistas y descerebrados no vean más allá de dos tetas, porque somos LIBRES.

Que esta sociedad utilice la ropa mal llamada "provocativa" en la mujer como reclamo publicitario, como supuesta arma de seducción etc... no es más que otra prueba de el machismo, del patriarcado, de la visión de la mujer como un mero objeto sexual, cómo un gran ente lleno de agujeros esperando a ser penetrados.Y nada más.Y si no, no atraerás a los hombres.

No tenéis derecho a juzgar, ni a opinar, ni a tratarnos como un simple cuerpo... porque nosotras, somos libres. Y todo este circo está montado precisamente por eso, para evitar nuestra libertad, porque una mujer libre es una mujer fuerte y eso, OS ASUSTA.


Pd: Perdón por escribir algo tan poco literario (aunque sí controvertido), ya se que no es mi estilo y, que al hacerlo tan deprisa y tan enfadada, no tiene demasiada sustancia. Pero creo que almenos me he desahogado y he sido clara, que esa era mi intención. Espero escribir pronto algo lindo para vosotrxs.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Los corazones

Cuando somos jóvenes (y no tanto) parece que tenemos una gran obsesión por mirarnos al espejo, sabernos guapos, sacarnos brillo... con el tiempo, si el desarrollo de la personalidad es  normal, todo eso va pasando a un plano cada vez más inferior, hasta que llegas a anciano y puedes permitirte usar chanclas con calcetines. Yo, personalmente, he decidido ser como una anciana desde ahora, y permitirme todos los lujos estéticos que me hagan sentirme mejor, cómoda, distinta…
No digo que el mundo de la parafernalia y la cosmética no estén bien. A mí misma me encantan los zapatos entre otras cosas... Sólo digo que cuando lloremos porque subimos de peso, no seamos capaces de salir  a la calle sin maquillarnos, o no sepamos hacer otra cosa que no sea ir al gimnasio, pensemos en que cuando seamos viejos todos nos arrugaremos.Cuando rechacemos a alguien por su físico, cuando nos riámos de cualquiera por vestir diferente a nosotros, cuando insultemos atacando al cuerpo, pensemos que cuando muramos, todo nuestro físico se esfumará.
Es posible que nadie ya se acuerde del color de nuestros ojos, ni de nuestra talla de sujetador, o del tamaño de nuestros pantalones. Nada de eso servirá a aquellos a los que dejamos en tierra. Todo aquello material, superficial, desaparecerá.


“Si tuviera que adoptar un niño definitivamente lo traería de Ruanda. Aquí a los 40 años todos se preocupan por parecer jóvenes. Allí, a esa edad ya están muertos”.