lunes, 6 de mayo de 2013

Nuestra lucha.

Hola pequeñxs feonautas, he de deciros que estoy en 2ºBTO de ciencias sociales, y estoy en esas dos semanas fatídicas llenas de exámenes.
No por ello me parecía justo dejaros con las manos vacías,por lo que os traigo una entrevista a Pamela Palenciano, realizada por el Comité de Resistencia Popular de Villaverde

Espero que os guste y os haga reflexionar a todxs

domingo, 5 de mayo de 2013

Primer domingo de Mayo.

Felicidades a todas aquellas que nos dieron la vida, que nos protegieron del exterior y ejercían de enfermeras
 Felicidades a el espejo donde deberíamos mirarnos, a las que sólo hay una, a las que nos cedieron nuestra carne. 
Felicidades a la luz de hada, a las que comprenden y no juzgan, a las que perdonan siempre las trastadas.
Felicidades a nuestra primera palabra, a quienes celebran nuestros triunfos y se emocionan de vernos crecer. 
Felicidades a quienes crearon el alma de nuestros hermanos, amaron a nuestros padres y lucharon por sus hijos.

 FELICIDADES MAMÁ



 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Ódiame

Creo que me he vuelto loco o que estoy en las últimas: estoy escribiendo una carta a una persona que no está y, que es más, si estuviera no querría abrirla. Hace unos meses escribirte hubiera sido un insulto, pero si lo hago es porque de verdad lo necesito. Lo necesito tanto… fíjate, que estoy utilizando tu arma favorita -la buena literatura- para combatir mis sentimientos de culpa, pues hubiera sido más de mi estilo que te hubiera dedicado una canción estridente con un montón de tacos, o que le pusiera tu nombre a una nueva droga que acabara de descubrir.
Lo sé, sé que si estuvieras aquí me odiarías. Es cierto que fui yo quien causó todos tus males y no al contrario, pues en mi amarga adolescencia, si tu decías blanco, era negro. A pesar de todo, y hasta el último momento, me llamabas “Príncipe”, y eso que yo te intentaba quitar ese ideal equívoco de mi, pues yo nunca seré tan listo, guapo y educado, a pesar de que me mires con tus odiosas dioptrías de amor.
Aún recuerdo el olor de ese pueblo a donde nos mudamos. Un lugar demasiado limpio y puro para mi desfachatez y mi mirada oscura. Era el sitio perfecto para una escritora que necesitaba tranquilidad e inspiración, el lugar perfecto para domar mis ímpetus de rebelde-sin-causa. Admito que a veces te espiaba mientras transcribías a vuelapluma los manuscritos de tus novelas, y una mezcla de cariño y aversión se me enroscaba en la tripa.
Formábamos un triángulo, un curioso equilibrio en el que tú luchabas por no caer y yo disfrutaba moviendo la cuerda, deseando que cayeras. Me encantaba esconderte las cosas y recriminarte tu estupidez, si estaba aquí, decías, y yo me reía de ti. Recuerdo también la vez que me leíste unos versos, ahora se que eran preciosos, pero ¿como iba a saber yo aquello?, mi sonrisa burlona fue un insulto demasiado cruel para tus poetas muertos y nunca más volviste a recitarme nada hermoso. Pero, no te preocupes, no voy a morir sin que me odies otra vez más.
Ha pasado mucho tiempo desde tu muerte, ¿Cinco años? ¿Diez? El tiempo ha dejado de importar a mis pies fugitivos, a mis ojos vagabundos. Cuando me fui aquella noche, con mi guitarra, la cazadora de cuero y tu cartera, lo hice porque sabía que te dolería más de lo imaginable. Te dejé, recuerdo, un folio en blanco y la estilográfica que me regalaste en la encimera de la cocina, para que supieras que si no me había despedido fue porque no quise. Y todo sucedió muy rápido: Rock&Roll, chicas guapas y cuerpos musculosos. Lo teníamos todo y lo sabíamos.
En los estadios a reventar la gente gritaba nuestros nombres y las adolescentes nos arrojaban sus números de teléfono serigrafiados en los sujetadores, una deliciosa lluvia de seda perfumada que atesorábamos como una colección de mariposas. Veinticuatro horas para emborracharte con champán y cerveza; veinticuatro horas para saltar sobre la cama de un hotel hasta que te dolían las piernas; veinticuatro horas para esconder a todas las muchachas de la ciudad bajo los edredones; veinticuatro horas para enloquecer con la música a todo volumen; veinticuatro horas para vivir la vida en un día… pero a veces me acordaba de ti. En los momentos más insospechados y más inoportunos. Antes de los conciertos, escuchaba tu voz en el eco de mi guitarra, y me negaba a salir. El público se enfurecía por la tardanza y acababan arrastrándome al escenario a puñetazo sucio. Esa noche el concierto salía redondo… y me emborrachaba aún más.
Al cabo de tres años el grupo se fue a pique. Las drogas y la soledad tomaron la rienda de mi vida y acabaron conmigo. Me resulta gracioso ser el rey Midas del rencor, pues todo lo que toco se convierte en orines. Por eso me fui de todas partes, desde entonces he dado tantas vueltas al mundo que estoy mareado de dormir al amanecer y hacer el amor a mediodía. He aprendido tantas cosas que ahora conozco el valor de la ignorancia. Tú tenías razón en todo y yo me equivocaba en el resto. Tengo treinta anos y estoy solo y medio muerto, sólo me queda tu odio. Sigo siendo el mismo adolescente sin autoestima, o peor, soy un viejo sin autoestima que perdió el único sueño por el que merecía la pena luchar. Siempre me he odiado y ahora me aferro a ti.
Tengo cáncer de hígado, mamá. Sabía que estaba podrido por dentro pero no imaginaba que tan pronto. Deberías verme, te echarías a reír, la agresiva quimioterapia me ha despiojado hasta el último pelo, soy igual que una canica de vidrio, y de mi incontinencia urinaria mejor no hablamos. Sí, deberías venir y señalarme con el dedo como a un monstruo de feria. Pero no te preocupes, que por mucho que me odies no me vas a matar.
Nunca he pedido perdón a nadie. Si me pusiera ahora a pedírselo a todas las personas a las que debería tendría que besar muchos culos y derramar demasiadas lágrimas de cocodrilo.
Pero contigo es diferente. No me cuesta llagarme la boca y pedirte perdón mil veces Porque quiero volver a besarte. Quiero pasear juntos. Quiero leer tus novelas y sentirme orgulloso de ti, mamá. Quiero abrazarte y derramar las lágrimas que me tragué por ser hombre. Quiero oler tus cabellos… pero ya no puedo, y si pudiera no querrías porque tú me odias. Los enfermeros ya terminaron de prepararme. Me han dedicado las mismas palabras de aliento que se repiten como un bocadillo de ajo, paciente tras paciente. Mañana será la operación. No sabes con qué anhelo desearía verte al abrir los párpados. Pero, se que no puede ser, por eso deseo morir. Para verte otra vez en ese lugar donde ser feliz consiste sólo en ser feliz. Si del amor al odio sólo hay un paso, por favor, da un saltito hacia atrás y búscame otra vez en las páginas de tu corazón. Te quiere, tu hijo.

Pasáros por La Sombra del Membrillo. Es la revista de mi instituto y hay muchas cosas que merecen la pena.
http://lasombradelmembrillo.com/VI/num/la-sombra-11/ainoha-leon-luque/

martes, 30 de abril de 2013

La suerte de el que se siente solo.

Acabó lo que tenía que hacer y se sentó con su libro entre las manos mientras los demás hablaban, jugando a ni escuchar ni a leer.

No quería escuchar aquellas fantasías de super héroes de la urbe (o más bien urbanización), ni del dolor de la belleza. No le interesaban los shows de la televisión sobre gente que no conoce,ni los ardientes debates políticos fundamentados en la simple opinión ajena. No le importaban los grandes hallazgos de la ciencia, el estrés de la capital, la lluvia de afuera...

Le interesaban otro tipo de cosas. ¿Cómo es posible que las hormigas puedan levantar tantas veces su propio peso? ¿Cuántas parejas estarán teniendo un orgasmo ahora mismo? Si una canción la escuchan dos personas diferentes, ¿son dos canciones?. Le parecían preguntas mucho más inteligentes de hacerse, más inteligentes que ¿qué me pongo mañana?, ¿a cuanto está hoy la prima de riesgo?...

No entendía las conversaciones de los demás. Lo importante le parecía liviano, lo difícil le parecía obvio y lo estúpido le parecía fascinante. Había creado un mundo idóneo en su cabeza para ella sola, tan inmenso, tan rico de matices y rodeado de tan grandes contrafuertes que le costaba quebrantar el minúsculo cascarón que protegía el mundo ajeno, y le parecía como un trabalenguas lo que para otros era el abecé de la existencia.

Siempre luchó por comprender los frágiles enredos de el alma de los demás y lo consiguió,poco a poco,gracias a la observación,la constancia y, por desgracia para ella, la imitación. Pero nadie nunca luchó por franquear sus muros del entendimiento y descifrar su trabalenguas, que para ella resultaba increíblemente sencillo,para el resto,el más enrevesado jamás conocido.

Aquello le pareció injusto pero...diseñó una estrategia por la cual nadie sabría de tal riqueza interior de manera que nadie podría dañarla, aunque  a veces, el mundo se le escapaba en las lágrimas.

Sin embargo, cuando hacía sol y los pájaros cantaban en las calles, creía que era un don del mundo haberle revelado a ella su especial verdad, que quizá algún aventurero quisiera navegar por las nubes de su cielo y que tuvo suerte de ser el verdadero ser único, y por ello sentirse tan sola.

lunes, 29 de abril de 2013

Mujer bonita es la que lucha.

Mujer bonita es la que trasciende de las utopías de la vida y lucha contra las barreras de cualquier sistema que le impida cumplir sus objetivos.
Mujer atractiva es la que enamora con su inteligencia, la que seduce con sus pensamientos, la que cautiva con sus ideas, la que excita con su rebeldía, la que convierte su mente en un arma y su cuerpo en una máquina y hace de su vida una revolución individual y autónoma, manejando y manipulando su existencia.
Mujer seductora es la que irradia coraje,emite valor y emana osadía; haciendo de su día a día un contexto de arrojo y agallas, convirtiéndose, más que en
 una mujer, en una guerrera.
Mujer encantadora es la que lucha sin parar, la que cae y se levanta,la que llora de alegría, la que corre sin cesar, la que grita al horizonte.
Mujer fascinante es la que convierte su vida en un devenir de sentimientos y emociones, de latidos y sonrisas, de coraje y de belleza.
Mujer maravillosa es la que vive y muere por sus sueños