martes, 30 de abril de 2013

La suerte de el que se siente solo.

Acabó lo que tenía que hacer y se sentó con su libro entre las manos mientras los demás hablaban, jugando a ni escuchar ni a leer.

No quería escuchar aquellas fantasías de super héroes de la urbe (o más bien urbanización), ni del dolor de la belleza. No le interesaban los shows de la televisión sobre gente que no conoce,ni los ardientes debates políticos fundamentados en la simple opinión ajena. No le importaban los grandes hallazgos de la ciencia, el estrés de la capital, la lluvia de afuera...

Le interesaban otro tipo de cosas. ¿Cómo es posible que las hormigas puedan levantar tantas veces su propio peso? ¿Cuántas parejas estarán teniendo un orgasmo ahora mismo? Si una canción la escuchan dos personas diferentes, ¿son dos canciones?. Le parecían preguntas mucho más inteligentes de hacerse, más inteligentes que ¿qué me pongo mañana?, ¿a cuanto está hoy la prima de riesgo?...

No entendía las conversaciones de los demás. Lo importante le parecía liviano, lo difícil le parecía obvio y lo estúpido le parecía fascinante. Había creado un mundo idóneo en su cabeza para ella sola, tan inmenso, tan rico de matices y rodeado de tan grandes contrafuertes que le costaba quebrantar el minúsculo cascarón que protegía el mundo ajeno, y le parecía como un trabalenguas lo que para otros era el abecé de la existencia.

Siempre luchó por comprender los frágiles enredos de el alma de los demás y lo consiguió,poco a poco,gracias a la observación,la constancia y, por desgracia para ella, la imitación. Pero nadie nunca luchó por franquear sus muros del entendimiento y descifrar su trabalenguas, que para ella resultaba increíblemente sencillo,para el resto,el más enrevesado jamás conocido.

Aquello le pareció injusto pero...diseñó una estrategia por la cual nadie sabría de tal riqueza interior de manera que nadie podría dañarla, aunque  a veces, el mundo se le escapaba en las lágrimas.

Sin embargo, cuando hacía sol y los pájaros cantaban en las calles, creía que era un don del mundo haberle revelado a ella su especial verdad, que quizá algún aventurero quisiera navegar por las nubes de su cielo y que tuvo suerte de ser el verdadero ser único, y por ello sentirse tan sola.

1 comentario:

  1. Sencillamente hermoso me encanta leer estos relatos cortos y he de decir que pueden hacer saltar lagrimas por su belleza , y por ese impacto que llega hasta dentro de lo mas recondito de uno mismo sigue asi es genial !!! :)))))

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