martes, 28 de enero de 2014

Mi calle.

"Mi calle". Curiosa forma de denominar dónde vives, o incluso vivías. No todas las calles pueden ser "tu calle", ni aunque vivas 10 años en ella.

Tu calle tiene que llevar a un parque,o a dos: tu favorito y "el otro". Tu calle ha de tener algunos comercios con tenderos que ya son casi de la familia. Ha de contener gente mayor obstaculizando el paso y gente joven siempre con prisa. Ha de tener papeleras que se llenan de envoltorios de colores a primeros de enero. Tu calle ha de saber idiomas.
 Tiene que haberte visto crecer y al poner el primer pie en ella, hacerte sentir que ya has llegado a casa.

A veces no se tiene calle. A veces no conocemos a la gente que pisa sus aceras, no recordamos el color de sus edificios y nos sentimos unos extraños. A veces los tenderos no nos saludan o nos cambian el nombre, a veces vemos ratas en las alcantarillas. A veces te persiguen y has de correr llaves en mano.

A veces tus calles son personas. Te sientes fuera de lugar y sientes miedo recorriéndolas. Quizá si me agarraran de la mano...

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